Existe un viejo ejercicio mental que cuestiona si un árbol hace ruido al caer en un bosque cuando no hay nadie alrededor para escuchar el estruendo. Con el arte sucede lo mismo: se necesita la adecuada difusión para que las distintas expresiones y obras generen el impacto que desean y dejen una huella sensible en quien tenga la fortuna de apreciarlas.

A esta noble labor se dedica Rosa Margarita Elías, mejor conocida en el gremio artístico como “La gata roja”.

Rosa Margarita Elías Mass, "La gata roja"

Con una trayectoria artística activa desde 1995 e iniciada de manera autodidacta, íntimamente relacionada con los pinceles y la pluma desde su más temprana edad, Rosa ha expuesto tanto de forma individual como colectiva en casas de la cultura, galerías, museos, eventos artísticos privados, subastas, bazares y editoriales a nivel nacional, y de manera internacional en el ciclo Arte Durante la Pandemia, siempre buscando fomentar la cultura, la educación y el arte.

Entregada a la difusión cultural

“Siempre he pertenecido absolutamente a todos como artista y como difusora”, menciona con fundamentado orgullo. Ha tenido oportunidad de apoyar con difusión a instituciones como el Consejo Mundial de Artistas Visuales (COMAV), el Museo José Luis Cuevas o a la fundación Manos de Esperanza a través del Museo del Risco, para la que colaboró convocando a artistas como la pintora Rosy Alcocer y en la que los participantes compraban una pieza de cerámica para intervenirla y venderla, con todas las ganancias destinadas a una causa benéfica.

Cuadro pintado por La gata roja

Sus esfuerzos se dirigen también a colectivos, organizadores, subastas, recitales, eventos de cultura empresarial e incluso festivales de cortometraje como el Lux-19. Toda iniciativa es bienvenida aunque claro, siempre existen las excepciones. “Lo único que no difundo ni permito que me compartan es aquello relacionado con la política, la religión y expresiones pseudoartísticas que involucren maltrato animal”, menciona con firmeza.

El arte unido contra la pandemia

Afortunadamente y al desenvolverse casi siempre en el mundo virtual, para “La gata roja” no ha sido tan grande el impacto de la pandemia en cuestiones laborales, pues siempre tiene oportunidad de compartir el arte de sus colegas y dar a conocer su propio trabajo a través de las redes sociales; sin embargo, muchos de ellos no la pasan tan bien y es ahí donde ella entra, apoyándolos. No deja de ser un problema emocional “Porque te condueles por cómo está la situación económicamente, por supuesto que les pega mucho más a los artistas, es muy fuerte ver la insistencia en que la gente se fije en su obra y cómo han tenido que bajar sus precios de una manera tremenda; por ejemplo, una obra de $25,000 termina vendiéndose por $2,000. Hermanarme con ellos, ser empática y sentir esa carencia económica hace que la preocupación se sienta muy hondo y una desee ayudar”.

¿Qué le hace falta a la difusión del arte en México desde el ámbito virtual?

En opinión de Rosa, la principal carencia es la forma en que las redes sociales más poderosas —como Facebook— limitan demasiado a las personas dedicadas al arte. La arbitrariedad del algoritmo se nota desde los castigos con duración de horas o días cuando se comparte el contenido en varios grupos hasta la inhabilitación de cuentas, lo que es una verdadera desgracia cuando tu forma principal de difundir tu arte es esa.

Cuadro pintado por La gata roja

“Se requiere más empatía de parte de las redes sociales para que los difusores podamos trabajar a gusto y nuestra misión se pueda llevar a cabo de una manera constante, sin contratiempos y con una entrega absoluta. En otras redes sociales también hay complicaciones; por ejemplo, en Twitter la cultura y el arte son menos relevantes que otros tipos de información, por lo que el tema causa poco interés. En LinkedIn la atmósfera es más empresarial”. Las opciones se reducen de repente, pero nada debe detener al arte, por el bien de todos.

¿Qué viene para La Gata Roja a futuro?

Rosa quiere continuar en la misma línea, pese a las limitantes en redes sociales que menciona. También le encantaría iniciar un programa de radio por Internet; ya ha tenido esa experiencia con anterioridad y, mientras se da la oportunidad, se mantiene vigente y actualizada tanto impulsando el trabajo de otros artistas como haciendo crecer el suyo propio.

Al final, en sus propias palabras, el arte y la cultura siempre van a necesitar muchísima difusión. Cada vez existen más artistas y el difusor requiere de mucho compromiso y desinterés para llevar a cabo una actividad que debe ser más un acto de amor que un trabajo. “La difusión del arte es una misión, porque de verdad requiere una entrega gigantesca hacia a tus compañeros y no todas las personas están preparadas para esto o dispuestas a tal sacrificio”, concluye con determinación.


Esta entrevista se publicó originalmente en el sitio web Daniel Méndez, cuyo autor cede los derechos de reproducción al Consejo Mundial de Artistas Visuales, A.C.

2 comentarios

  1. Rosa Margarita Elías Mass dice:

    Muchas gracias a Daniel Méndez. A COMAV. Y a todos los que me han dado la oportunidad de difundir su obra, enlazarlos, y seguirlos.
    Siempre,
    La Gata Roja

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